Hamsters, somos hamsters

"Un día más, ya mañana va a estar mejor" se repetía día a día mientras continuaba en su ruedita de hamster, en la vorágine laboral de la rutina, las horas extras que no le pagaban, su sueldo que cada vez quedaba más pequeño. Los lujos "excéntricos" que se brindaba no superaban el costo por el cambio de modelo de auto, uno dos o tres años más joven que el actual luego de años de ahorro y cambiar el celular por uno más sofisticado que le facilitaba trabajar desde todos lados, todo el tiempo.

"Ya van a ver, me voy a ir al campo." amenazaba en su mente a todos, pero la realidad es que siempre su mente volvía con una enorme palabra, gigante, más grande que sus sueños: "Tenes que ser responsable Eugenia"

Y ahí estaba ese freno natural, de abrazar lo cómodo, de sentir miedo de ser impulsivo, de morder entre los dientes un "mañana va a ser mejor, diferente".
Luego de leer miles y miles de libros de auto ayuda, ella sabía que era esa misma gente, la que figuraba en los lomos de los libros que era quien necesita ayuda. La verdad esta siempre clara en el ojo del otro, pero en la mente de uno, baila, se marea, rueda, se concentra y vuelve a perder el rumbo.

Si fuéramos realmente constantes el mundo sería perfecto, no habría ni dietas que hacer, ni empleos que cambiar, aprenderíamos todo rapidísimo y todos tendríamos ahorros increíbles, y la rutina sería muy espesa también. 

La lucha por la libertad, la pasión y sus sueños había quedado suscitada a un simple "ya va a llegar", esa frase paso a ser el eje central de su vida. Salir de la universidad era una etapa más.

Recordaba sus épocas de soñadora en su niñez: "De grande me gustaría ser paleontóloga" le dijo entusiasmada a la mamá. Y su madre poco sutil lo explotó de un hondazo. " Hay que ser muy rico para estudiar paleontología, en esa profesión no se gana dinero." 
En esos tiempos ya de chica sabía que la moneda en casa no era agua corriente, y había días donde el caldo del día se hacia con los huesos de pollo del día anterior, o se comían guisos de cogotitos de pollo, una comida bien casera y divertida, porque invitaba al juego comiendo cada cogote con la mano, tratando de quitar la poca cantidad de carne que estos tenían.

Por eso siempre lo prioritario era estudiar, estudiar mucho y ser "alguien", graduarse porque esa era la única forma de "lograr ser alguien".

El problema es que toda esa generación como ella siguió ese "sueño", meta inculcada por los padres, algunos graduados otros no, pero que vieron y crecieron en una nación donde recibirse de una profesión era lo mejor que se podía alcanzar.

Luego el tiempo demostró que no era tan así. Mientras un negociante juntaba con dinero las ganancias de su comercio, un médico debía soportar guardias de 48 horas y con un salario bajísimo.

El problema es que ella creía que esto algún día iba a cambiar, pero nunca hacia nada para dar el primer paso.


Fin.



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