El cartel de panamericana
Habían pocas cosas en la vida que Estefanía disfrute más que la vista de su ventana, hace poco había comenzado a trabajar en una nueva empresa que estaba cerca de la autopista.
Afortunadamente la oficina estaba dispuesta de tal forma que veía y disfrutaba de un parque verde, a pesar de estar en una zona de oficinas.
Recién estaba habituándose a los nombres de los compañeros, los comercios de la zona, y hasta sus funciones del cargo de trabajo, que variaron considerablemente de lo que habían acordado en la entrevista a lo que era la realidad del día a día, pero al menos estaba de nuevo al ruedo.
Se sentaba junto a una compañera, a la cual ella bautizó "Cry Baby".
Esta compañera se había ganado su apodo porque consistentemente, en su corta estadía en la empresa, Estefanía vió como esta chica de aproximadamente 30 años lloraba por todo...porque no había nada que la alegrara, una pesimista nata; que si estaba vestida de pollera que le apagarán el aire porque tenía frío, que si había laburo de más que eran exigentes, y si había poco, que no sabía porque la obligaban a quedarse, y así con cada cosa.
Estefanía era todo lo contrario, le encantaba su vida, todo lo que había logrado con años de esfuerzo y dedicación, nadie le regaló nada. Y si bien a veces veía su vaso medio vacío, no entendía como una chica de menos de 40 años, con novio, 1 hijo, una casa y trabajo, compañeros divertidos, no disfrutara siquiera de esa hermosa vista como ella.
"Somos tan afortunadas" pensaba para sus adentros, porque Cry baby diría algo como "la vista no es linda, porque ¡mirá ese cartel en panamericana! Es tan grande como feo."
Era verdad que la vista no era perfecta, pero ver tanto verde, cerca de una zona tan gris, era un suspiro en el medio del caos. Cada tanto se veían las bandadas de pájaros volar en grupo de una forma tan linda como colorida.
Estefanía tampoco tenía la vida solucionada, vivía con su pareja muy feliz, pero sabía que ella ya hace más de un año que se hubiera casado y tenido familia, pero el novio no iba al mismo ritmo, y ella era muy consciente que para un futuro feliz, ambos deberían estar en el mismo bote, así que lo esperaría lo que sea necesario. Por otro lado si bien había conseguido trabajo pronto, ella estaba llena de deudas, deudas que había generado de hermosos viajes y otro tanto de gastos innecesarios. Igual cada tanto miraba las fotos de esos viajes para trasladarse mentalmente a ese destino, a esa juventud, a esas aventuras... "que buenos tiempos" suspiraba.
Su vida no era perfecta, pero su alegría contagiaba todo lo que la rodeaba, ella había aprendido que en la imperfección estaba la perfección. Sabía muy bien que hoy la situación del país tampoco la ayudaba, pero ella daba lo mejor de si misma, tenía trabajo y encima tenía la vista más linda de toda la oficina, una vista verde con pájaros y un cartel de la Panamericana.
Fin.
Afortunadamente la oficina estaba dispuesta de tal forma que veía y disfrutaba de un parque verde, a pesar de estar en una zona de oficinas.
Recién estaba habituándose a los nombres de los compañeros, los comercios de la zona, y hasta sus funciones del cargo de trabajo, que variaron considerablemente de lo que habían acordado en la entrevista a lo que era la realidad del día a día, pero al menos estaba de nuevo al ruedo.
Se sentaba junto a una compañera, a la cual ella bautizó "Cry Baby".
Esta compañera se había ganado su apodo porque consistentemente, en su corta estadía en la empresa, Estefanía vió como esta chica de aproximadamente 30 años lloraba por todo...porque no había nada que la alegrara, una pesimista nata; que si estaba vestida de pollera que le apagarán el aire porque tenía frío, que si había laburo de más que eran exigentes, y si había poco, que no sabía porque la obligaban a quedarse, y así con cada cosa.
Estefanía era todo lo contrario, le encantaba su vida, todo lo que había logrado con años de esfuerzo y dedicación, nadie le regaló nada. Y si bien a veces veía su vaso medio vacío, no entendía como una chica de menos de 40 años, con novio, 1 hijo, una casa y trabajo, compañeros divertidos, no disfrutara siquiera de esa hermosa vista como ella.
"Somos tan afortunadas" pensaba para sus adentros, porque Cry baby diría algo como "la vista no es linda, porque ¡mirá ese cartel en panamericana! Es tan grande como feo."
Era verdad que la vista no era perfecta, pero ver tanto verde, cerca de una zona tan gris, era un suspiro en el medio del caos. Cada tanto se veían las bandadas de pájaros volar en grupo de una forma tan linda como colorida.
Estefanía tampoco tenía la vida solucionada, vivía con su pareja muy feliz, pero sabía que ella ya hace más de un año que se hubiera casado y tenido familia, pero el novio no iba al mismo ritmo, y ella era muy consciente que para un futuro feliz, ambos deberían estar en el mismo bote, así que lo esperaría lo que sea necesario. Por otro lado si bien había conseguido trabajo pronto, ella estaba llena de deudas, deudas que había generado de hermosos viajes y otro tanto de gastos innecesarios. Igual cada tanto miraba las fotos de esos viajes para trasladarse mentalmente a ese destino, a esa juventud, a esas aventuras... "que buenos tiempos" suspiraba.
Su vida no era perfecta, pero su alegría contagiaba todo lo que la rodeaba, ella había aprendido que en la imperfección estaba la perfección. Sabía muy bien que hoy la situación del país tampoco la ayudaba, pero ella daba lo mejor de si misma, tenía trabajo y encima tenía la vista más linda de toda la oficina, una vista verde con pájaros y un cartel de la Panamericana.
Fin.
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