Palabras ordenadas

Julieta lo pensó bien, muy bien, no quería volverle a dirigir la palabra pero se moría de ganas de hablarle. Su orgullo no le permitía expresarse con libertad, pero era justamente esa libertad de elección lo que él le había arrebatado cuando estaban juntos, ella estaba presa de su presencia, se autoencadenaba por su mirada, por su alma.

Entonces se mordió los dientes, apretó el puño contra la mesa, escudriño un mano a mano con su corazón, su cabeza y su alma, y decidió expresar sus palabras donde toda mujer o mejor dicho, donde todo poeta, arremete con la pluma una explosión de emociones y sentimientos, una hoja en blanco...

En su cuaderno, entre otros escritos vemos sus palabras, manchadas por algunas gotas saladas que se deslizan en sus mejillas, hasta estropear la tinta.
Rapidamente el texto parecía escribirse solo, y debía apurar la tinta que era más lenta que su pensamiento

"Es que te extraño...como si te conociera de hace años, los días que pasaron son muy pocos
es todo tan irreal...Pero tu actuar es muy diferente al mío, me recordas... sí, porque me hablas cuando yo me ausento unos días, pero como a una amiga, un pasatiempo relajado, sin estas desesperadas ansias mías de unir de nuevo tu boca con la mía, nuestros cuerpos... 
Me pensás porque me hablas, pero sin compromiso, sabiendo que si puedo, estaré y si algún día me voy buscarás a otra. 
Me enoja y me entristece pero nadie domina un corazón... y que triste sería yo amarte tanto y vos tan poco, que triste sería tenerte por compromiso y que tus besos hoy son míos pero mañana de otra, 

así que con tristeza te dejo ir,  y que si algún día regresas, 
que sean las mismas ansias que las mías de unir de nuevo tu boca con la mía, nuestros cuerpos..."



Fin.

Comentarios

Entradas populares