Margaritas y té de canela
Ella respetaba su silencio, su distancia.
Mientras en su casa por la tarde cuando caía el sol, preparaba su té de canela y se disponía a descansar en el sillón pensando en él.
Le gusta recordar su voz, esa voz rasposa, de sonido grueso, con aires de locución de radio, su barba robusta, negra que ella solía acariciar con cuidado, sus ojos claros, color miel y canela, su forma de usar el vocabulario para resonar sus ideas de forma más potente, usaba palabras rebuscadas, trataba de mostrar siempre su buen criterio para hablar con cada elección en ellas, extrañaba también sus gestos, como movía las manos como si fuera un mago captando la mirada, logrando un hechizo.
Los besos intrépidos que se daban apenas se veían, con un corto abrazo pero profundo.
Y tanto recordaba que se quedo contemplando las margaritas que ella misma se regalo, recordando la última vez que se vieron, como el se detuvo un instante, al darse un beso de despedida, el volvió a tomarla por un beso más... un beso cálido, suave, con labios tersos, un beso solido, que sí ya ese día sabía a despedida.
Mientras en su casa por la tarde cuando caía el sol, preparaba su té de canela y se disponía a descansar en el sillón pensando en él.
Le gusta recordar su voz, esa voz rasposa, de sonido grueso, con aires de locución de radio, su barba robusta, negra que ella solía acariciar con cuidado, sus ojos claros, color miel y canela, su forma de usar el vocabulario para resonar sus ideas de forma más potente, usaba palabras rebuscadas, trataba de mostrar siempre su buen criterio para hablar con cada elección en ellas, extrañaba también sus gestos, como movía las manos como si fuera un mago captando la mirada, logrando un hechizo.
Los besos intrépidos que se daban apenas se veían, con un corto abrazo pero profundo.
Y tanto recordaba que se quedo contemplando las margaritas que ella misma se regalo, recordando la última vez que se vieron, como el se detuvo un instante, al darse un beso de despedida, el volvió a tomarla por un beso más... un beso cálido, suave, con labios tersos, un beso solido, que sí ya ese día sabía a despedida.
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