Descubierta
Una vez que la verdad queda a la vista, no hay forma de taparla.
Esta vez fue así.
Ella sabía que ya no había conexión con nadie, en su corazón sabía, realmente esa conexión se cortó, para los dos, y para otro par más a los que siempre recordaba. Inconscientemente la sensación debería sentirse como un alivio. Ese desapego le había costado años, lagrimas, noches sin dormir. Aún en esa situación ella se sentía extraña.
"¿Cómo puede ser que ya no piense en alguien con ese no sé que en el pecho?" pensó. Realmente era ella misma la que quería inventar su conexión y remacharla con recuerdos que ya pasaron.
El vacío era tan grande que daba miedo, vacío que igual traía calma, pero al estar con el cortisol siempre a mil, era raro para ella así, encontrarse así, en paz, sin pensar en nadie con nostalgia, sin dedicar mentalmente las canciones al escucharlas para ESA persona, se quedo sin ESE SER y eso la mataba. Irónico que antes dolían las lagrimas y ahora la ausencia de ellas.
Pero el humano es así, un ser que puede controlar sus pensamientos... hasta ahí, y puede controlar sus acciones... hasta ahí, pero sus sentimientos siempre fueron como un potro negro, salvaje, vigorozo, con su pelo brillante, galopando libre por la pradera, relinchando con los truenos, espacandose a la luz de la luna llena y descansando en un remanso, con el sol debajo de un arbol. Libertad, libertad que causa incertidumbre y la incertidumbre nos aniquila porque uno no sabe si después viene algo mejor, o aún no toco todo el fondo del pozo que pensaba que le tocaría habitar.
Así que no quedo otra que mirar, enfrentar esa verdad, apañarla de compresión y aceptarla.
Hoy en día ella no tenía conexión con ninguna pareja y sentía esa ausencia, extraña, pero se sentía. Recordaba a todos sus ex novios con cariño, deseandoles lo mejor, inclusive aquellos que no fueron tan amorosos con ella, pero nada más. Ni una pizca de nostalgia, de melancolía, de decir quiero volver a construir algo juntos, ya todos habían tenido su tiempo e historia, y en el alma se sentía bien, cómo que así debía de ser. Ninguna espina guardada, ninguna palabra no dicha.
"¿Pero entonces ahora que?", esa era su gran duda constante. Y recordó las mismas palabras que recientemente le había dicho a su mamá, que ya estaba alejada de la vida laboral y muy felizmente jubilada.
Ella le dijo:
"Mamá, ahora sos libre, tenes las 24 horas para vos, podes decidir que hacer, ¿queres dormir hasta más tarde? podés! ¿queres hacer cerámica, tango, teatro, jugar al bingo? podes! ¿queres ir de viaje a la conchinchina? podes! ¿podes ir a tomar un cafecito un día cualquiera con una amiga? podes! Inclusive mamá, podes sin buscarlo, encontrar el amor..." "ay nena, mira lo que me decís, pero es verdad, puedo manejar mis tiempos sin rendir cuentas." Le respondió su mamá.
Ahí fue cuando volvió a ver una verdad. Si bien a diferencia de su mamá ella trabajaba, el resto de las horas podía hacer lo que quisiera de su vida y sin querer queriendo, encontrar lo que nunca se busco.
A disfrutar de su tan ansiada y temida libertad.
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